|
Por: Alexis Martínez
Terrero, Ciudad de La Habana,
Cuba.
Pudiera
parecerles por el título,
queridos colegas acuaristas,
que el pez del cual ahora
les comento no puede vivir
en el agua, porque tal vez
la palabra fuego es una
buena antítesis para
referirse a un animal que
vive en un medio líquido,
pero permítanme alegar,
que entre las especies que
contamos comúnmente
entre los comercios cubanos,
esta es una de las que puede
por sí sola encender
en todo su esplendor un
acuario con su colorido,
carácter y estilo
de vida. Les hablo nada
más y nada menos
del Thorichthys meeki,
comúnmente conocido
en nuestro país como
“Boca de Fuego”.
Originario
de Centroamérica,
lo encontramos en su hábitat
natural en Yucatán,
Belize y Guatemala, principalmente
en ríos que desemboquen
en la vertiente Atlántica.
En esos lugares también
son conocidos como "toritos"
dado a que los machos siempre
están rivalizando
entre sí y para ello
exhiben un intenso color
rojo fuego en su zona ventral
que con sus opérculos
abiertos y enfrentados de
frente unos con otros brindan
un fascinante espectáculo
para todo aquel que los
observa.
Perteneciente
a la familia de los cíclidos,
el boca de fuego alcanza
alrededor de los 15 cm los
machos en la naturaleza,
y comúnmente en los
acuarios no sobrepasan los
12 cm los machos y 8 cm
las hembras. Vale resaltar
tal vez por eso que el ejemplar
de la foto nacido y mantenido
en cautiverio contaba con
14 cm en el momento que
fue fotografiado. Los machos
además de tener más
intenso el color, ser más
grandes y corpulentos presentan
la aleta dorsal más
larga y puntiaguda que las
hembras.
Por
lo general son peces con
una gran adaptabilidad,
en el sentido de que asimilan
casi todo tipo de alimentos,
incluso llegando a comer
de la mano, y por otro lado
no son exigentes en cuanto
a las condiciones del agua,
siempre y cuando esta se
mantenga con buena calidad
claro está. Para
su mantenimiento es recomendable
utilizar grava fina en el
acuario para evitar que
se dañen cuando caben,
pues gustan de revolver
el sustrato, así
como también se pueden
utilizar plantas y sobre
todo lugares que le proporcionen
refugio y a su vez propicien
la formación de territorios.
Entre los cíclidos
es de los que más
respeta las plantas, por
lo que con unas piedras
cerca del tallo puede ser
suficiente en la mayoría
de los casos para evitar
que estas sean desenterradas.
Respecto a su agresividad
podríamos decir que
es una especie relativamente
agresiva, que un boca de
fuego sea agresivo o no
es un aspecto que dependerá
de varios factores los cuales
veremos a continuación.
1. Naturaleza del
pez
Si bien es cierto que comparado
con muchos miembros de su
familia el Thorichthys
meeki es un pez bastante
pacífico, también
es innegable que su propia
naturaleza obliga a los
machos pelear entre sí,
así que un acuario
donde convivan varios individuos
será incuestionable
la continua rivalidad entre
ellos, aun estando ambos
contendientes en territorio
neutral, es decir que se
encuentren fuera de territorio
de alguno de los dos.
2. Territorialidad
Como cíclidos que
son, son peces marcadamente
territoriales que no dudaran
en atacar a cualquiera que
atraviese sus dominios.
Entre ellos, una vez establecida
la autoridad de los territorios
no intentaran violarlos
constantemente, pero de
vez en cuando sus encontronazos
habrá.
3. Época
de cría
En el periodo de reproducción
su comportamiento se vuelve
bien agitado, se puede decir
que es cuando más
violento se puede encontrar.
En un comunitario, no tolerará
la cercanía de ningún
pez a su territorio e inclusive
puede llegar a matar a la
hembra. En este caso será
mejor que la hembra tenga
suficiente espacio para
huir o esconderse para que
el macho no llegue a matarla.
Si nuestra intensión
es llegar a reproducirlos
y no tenemos una pareja
formada, entonces tendremos
que trabajar un poco más.
Un buen intento seria separar
a los dos ejemplares a una
pecera de alrededor de 60L
y observamos el comportamiento
del macho. Si maltrata a
la hembra entonces optamos
como medida poner un divisor
transparente que permita
la visualización
de ambos. Del lado del macho
dejamos una piedra de superficie
lisa o cualquier otro material
que la sustituya en donde
futuramente se tendrá
la puesta. Las señales
que nos indicaran cuando
debemos retirar el separador
van desde que se pueda observar
bien afuera la papila genital
del macho (más fina
y puntiaguda que la de la
hembra), hasta verlo limpiando
esmeradamente la superficie
lisa, entonces hacemos la
prueba y retiramos el divisor
.Prestamos atención
a su comportamiento, en
caso de que sea igual de
agresivo, aislamos nuevamente
la hembra, y así
vamos probando hasta que
sea posible la aceptación
de ambos. Son peces monógamos
y una vez lograda la puesta
por lo general son buenos
padres.
4.
Poca tolerancia a otros
peces de adulto
Uno de los acuarios geográficos
más comunes que intentan
recrear las personas que
tienen cíclidos en
Cuba es el de grandes cíclidos
americanos. Las especies
que encontramos en nuestros
lugares de venta hacen a
4 de ellas las seleccionadas
para integrar este acuario,
las cuales son:
-
Archocentrus nigrofasciatus,
conocido como “Conga”
o “Convicto”
- Astronotus
ocellatus, “Oscar”
- Cichlasoma
Octofasciatum“Jack
Dempsey”
- Thorichthys
meeki, “Boca
de Fuego”
|
 |
|
Foto:
Thorichthys meeki,
“Boca de Fuego”. |
 |
 |
|
Thorichthys
meeki
juveniles
|
 |
|
Detalles
de la aleta dorsal
y anal con punta bien
pronunciada |
 |
|
Ejemplar
macho ostentando sus
colores |
 |
 |
|
Thorichthys
meeki
expulsando a un
Astronotus ocellatus
“Oscar”
de su territorio |
|
Pues
bien, referí el nombre
de las especies para que
puedan apreciar que no hablamos
de peces muy tranquilos
que digamos, más
bien son animales de carácter
fuerte, que limitan territorios
y que pelean sin importar
incluso el tamaño
del oponente por defender
su espacio o su cría.
Entonces, si optamos por
formar este acuario introduciendo
los peces en estado adulto,
encontraremos de seguro
muchas inconveniencias entre
sus habitantes, que seguro
quedaran manifestadas en
la marcada agresividad de
muchos, el estrés
de otros y la muerte de
alguno.
Mejor
criar a varios desde pequeños
¿Mis cíclidos
son agresivos? ¿Se
llevan mal? Estas son preguntas
en las que definitivamente
podemos influir, aunque
nadie espere nunca que una
conga se vuelva pacífica,
pero es realmente posible
que estos animales se lleven
bien entre ellos.
Si juntamos varios peces
de pequeños en varios
grupos podemos hacer que
crezcan juntos obteniendo
las siguientes ventajas:
Forman parejas voluntariamente,
por lo que aumentan las
posibilidades de que se
lleven bien. Al establecer
territorios estos son respetados
más que cuando introducimos
miembros nuevos que tienen
que llegar a disputar alguno.
Digamos que cada uno sabe
quién es quién,
por raro que parezca los
ejemplares que han crecido
juntos saben con quién
probar fuerza y con quién
no, lo que reduciría
considerablemente las peleas.
Por
lo general, al crecer junto
a otros peces, estos tienden
a respetar un poco más
a sus compañeros
de crianza que a los nuevos
que llegan. En mi caso mantuve
un boca de fuego desde que
tenía 4 cm aproximadamente
en una pecera bien plantada,
y llena de escalares hasta
que alcanzo su adultez.
Curiosamente, y a pesar
de ser el único de
su especie en el tanque,
creció sin mayores
contratiempos y sin hacerle
la vida imposible a ningún
escalar, una que otra vez
los molestaba, pero realmente
no era significativo. Cuando
estuvo lo suficientemente
grande lo moví a
una pecera donde tenía
una pareja de Astronotus
ocellatus ya formada.
El acuario de gran volumen
(315L), contaba con gran
espacio, territorios y escondrijos
para elegir al gusto, condiciones
ideales para lo que pensé
podía ser una adaptación
tranquila. El final fue
el que vieron en las fotos
anteriormente. Solo estuvo
dos días tranquilo,
no solo les quitó
el territorio que tenía
la pareja de Oscares mucho
más grande que él,
sino que los arrinconó
en la esquina superior derecha
de la pecera y no los dejaba
siquiera moverse para comer,
nadaba a plenitud por todo
aquello y si alguno se atrevía
a moverse aunque fuese cerca,
enseguida regresaba con
sus opérculos abiertos
y su garganta enrojecida
a enfrentarlos. Los Oscares
estuvieron alrededor de
2 semanas y medias en esas
condiciones hasta que me
decidí a quitarlo,
pues siempre mantuve la
esperanza de que llegaría
a un acuerdo y todos se
llevarían bien, pero
aprendí que en estos
casos es mucho mejor si
los acuerdos los ponemos
nosotros.
Espero
que lo intenten en casa.
|